Jorge Barreno sobre los drones: “las posibilidades que ofrecen estos aparatos son infinitas y los medios de comunicación aún están en pañales”

Jorge Barreno es bibliotecónomo y documentalista por la Universidad de Zaragoza, licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad San Pablo CEU de Madrid, tiene un máster en Comunicación Audiovisual y Periodismo por el periódico ‘El Mundo’, y es diplomado en Cooperación Internacional por la Universidad Alberto Hurtado de Chile, entre otros estudios. Actualmente trabaja para El Español como periodista y es doctorando de la Universidad Complutense de Madrid y está especializándose en el uso de drones en este campo. Desde Drones y Periodismo no hemos querido perder la oportunidad de hablar con él.
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Drones y Periodismo: Sobre tu experiencia: ¿Por qué decidiste empezar a trabajar con drones? Hace poco obtuviste la acreditación para pilotar un drone, ¿qué opinas acerca de este tipo de requisito? Entre las personas que buscan obtener este tipo de acreditación, ¿cuál es el porcentaje de periodistas?
 
Jorge Barreno: Decidí empezar a trabajar con drones hacia 2010. Estando en el terremoto de Haití, como enviado especial para ‘El Mundo’, me impactó mucho la imagen aérea de la destrucción que había causado el seísmo, justo antes de aterrizar en el aeropuerto de Puerto Príncipe. Pocos meses después vi en Internet que una tienda estadounidense afincada en Nueva York, BH Photos, vendía drones. Y me compré uno, el DJI Phantom 1. Entonces no tenían cámara, ni gimbal, ni ningún dispositivo de grabación. Me lo llevé a Chile, donde viví unos años, y allí me di cuenta de las posibilidades periodísticas que tenían estos artefactos, lo rápido que avanzaban tecnológicamente y la escasa legislación existente.
 
Creo que la licencia de dron es un mero y costoso trámite que no te capacita para el uso y manejo de vehículos aéreos no tripulados. A manejar un dron se aprende practicando. Además la teoría que se imparte durante la acreditación tiene más que ver con las avionetas, con los ultraligeros y con la radiocomunicación que con los drones, por lo tanto, no tiene mucha lógica.
 
Por otra parte, sí creo que es necesario aprender unas nociones básicas y practicar antes de manejar uno de estos artilugios. Al principio parece muy fácil y muy divertido manejarlos, pero es muy fácil estrellarlos desde el desconocimiento inicial ante una emergencia inesperada. En mi opinión, habría que enfocar mucho más el aprendizaje hacia lo drones, hacerlo más específico en incluir muchas más horas prácticas.
 
El porcentaje de periodistas es prácticamente nulo. En mi promoción no había ningún periodista más y éramos unos 30. El número de personas interesadas en obtener y la licencia relacionado con el Periodismo asciende un poco más si incluímos a fotógrafos y editores de vídeo.
DyP: Como periodista en El Español, ¿podrías explicarnos qué pasos se siguen para decidir cubrir un asunto noticiable usando los drones como herramientas?
 
JB: Actualmente, en prensa, se siguen pocos pasos previos en la utilización de un dron, básicamente porque están prohíbidos en la mayoría de los casos y porque la obtención de los permisos necesarios para su uso en situaciones periodísticas es sumamente engorrosa, por lo que inhabilita su uso coherente en la mayoría de contextos.
 
Los pasos deseables a seguir en una situación noticiosa deberían ser:
  1. Determinar si el uso de drones va a aportar algo extra al reportaje en el que vayamos a trabajar.
  2. Decidir el equipo idóneo para cubrir nuestras necesidades informativas.
  3. Contar con la licencia de dron.
  4. Tener el equipo asegurado, matriculado y en condiciones óptimas de vuelo.
  5. Haber comunicado a AESA (Agencia Estatal de Seguridad Aérea) la ruta de nuestro vuelo. (Esta es la parte más complicada e incoherente, pues la mayoría de hechos noticiosos se producen repentinamente y en ellos prima la actualidad).
  6. Cumplir las normas y leyes de vuelo establecidas por AESA.
En la vida real, y gracias a la miniaturización de la tecnología, llevo un dron junto a mi cámara de fotos y soy yo quien decide si es útil o no el uso del equipo. Dadas las posibilidades de este tipo de aparatos creo que, en un tiempo, debería existir una sección especialista en drones en todos los medios de comunicación. Y que el abanico de uso debería ser mucho más amplio, además de para grabar imágenes espectaculares o para tomar unas fotos fantásticas.

DyP: ¿Qué ventajas crees que el uso de drones aporta al periodismo a día de hoy? ¿Y qué ventajas crees que aportará de cara al futuro?
 
JB: Enlazando con la pregunta anterior, ahora se utilizan los drones principalmente para hacer fotografías aéreas y para grabar planos de vídeo aéreos que antes eran sumamente costosos. Esto ha permitido la universalización de la imagen aérea, haciendo que cualquiera pueda grabar unos planos espectaculares, impensables hasta hace unos pocos años. La calidad de las cámaras permite además estudiar en detalle la imagen y aplicarla a todo tipo de periodismo: medioambiental, manifestaciones, moda y prensa del corazón, investigación…
 
Pero eso no es todo. La próxima generación de drones y el establecimiento de nuevas leyes, más específicas y tolerantes, harán que el uso de los drones crezca exponencialmente, por ejemplo, en la obtención de información mediante sensores de todo tipo, desarrollando así el Periodismo de Datos. Si las leyes lo permiten, también se podrán hacer reportajes de investigación muy concretos, por ejemplo, buscar a personas desaparecidas mediante cámaras térmicas, estudiar la composición del terreno o retransmitir los atascos diarios en directo desde el aire.
DyP: Dada tu experiencia fuera de España, ¿crees que las leyes sobre los drones en España deben mejorar para favorecer el desarrollo en condiciones de seguridad de un sector tecnológicamente puntero y emergente? ¿Crees que las leyes constituyen el impedimento más destacable para el desarrollo del periodismo dron o lo son también las cuestiones éticas y técnicas, por ejemplo?
 
JB: El pasado 15 de diciembre de 2017 el Gobierno aprobó una nueva ley sobre drones que sustituye al contenido de la Ley 18/2014 y que permite volar en inmediaciones de edificios, poblaciones, reuniones de personas al aire libre y en vuelos nocturnos. Tras años de insistencia por parte de la, cada vez más incipiente, industria del dron, parece que el Gobierno ha dado un paso adelante. Sin embargo, la ley sigue siendo demasiado restrictiva y farragosa.
 
En el caso periodístico es inviable seguir todos los pasos que exige AESA. En mi opinión, se deberían establecer licencias especiales para periodistas, como ocurre en otros países como Estados Unidos. Allí, CNN Air ha conseguido desarrollar una división especial de drones de uso periodístico. Lógicamente, los periodistas que manejaran estos aparatos tendrían que poseer la pertinente licencia y AESA debería certificar que los RPAS cumplen los estándares de seguridad pertinentes. Se podría incluso, crear una licencia específica para periodistas pilotos de drones.
 
Otros dos factores claves, además de las restricciones legales, son las cuestiones éticas y técnicas:
Respecto a los asuntos técnicos, la tecnología relacionada con los drones no deja de avanzar a una velocidad de vértigo. En los poco más de seis años que llevo manejando estos dispositivos se ha producido un giro de 180 grados. Al principio, hacia 2010, eran simples juguetes que podían volar. Poco después incorporaron sistemas rudimentarios para acoplar una cámara. Hacia 2012, los gimbals (cardán en español), que sirven para estabilizar la imagen, se hicieron cada vez más frecuentes. Desde entonces, la tecnología no ha hecho más que incrementarse pasmosamente. Hoy, podemos dar órdenes al dron, incluso con la voz, y éste las ejecuta. Te sigue, vuelve solo al lugar donde despegó, gira sobre un punto o vuela en unas coordenadas. Todo esto era impensable hace, tan sólo, un par de años. Los drones ya son capaces de volar de manera autónoma, sin intervención humana.
 
En muy poco tiempo seremos capaces de resolver aspectos como la escasa duración de las baterías que, en drones comerciales, ya superan los treinta minutos de vuelo. Existen numerosas investigaciones para fabricar baterías de hidrógeno, aparatos mixtos que consumen electricidad y combustible, bases donde acuden una vez agotadas las baterías, e incluso sistemas de recarga inalámbrica.
 
Otro campo importante es la miniaturazación de las cámaras fotográficas y de los componentes que conforman el dron. Cada vez estos sistemas auxiliares son más pequeños y pesan menos, por lo que se puede equipar al RPA con mejores sistemas de vuelo y un mayor número de sensores que recopilan información.
 
También hay que tener en cuenta la programación. Al igual que ocurre con las aplicaciones móviles, los drones nos permiten hacer multitud de actividades dependiendo del tipo de aplicación y de su configuración. Podemos, por ejemplo, diseñar una aplicación para que cuente personas en las manifestaciones. Otra para que estudie el comportamiento de los cultivos en un campo. O una que detecte animales peligrosos, como tiburones, en una playa Australiana. Aquí no importa tanto el aparato como la aplicación que gestiona el RPA.
 
Más complicado es el asunto ético. El rápido desarrollo de la tecnología hace que cada vez sea más sencillo obtener información del prójimo. Algunos dispositivos ya permiten, incluso, montar cámaras con zoom, por lo que hacer de paparazzi nunca había sido más fácil. En cualquier caso, el uso periodístico de los drones debería enfrentarse con los mismos problemas que la ética periodística en sí, por lo tanto tiene que aceptar y cumplir las leyes existentes al respecto.
 
DyP: Para nuestro trabajo académico hemos realizado una encuesta en la que participaron 71 personas. Ninguna de ellas era especialista en drones. Por eso nos gustaría preguntarte a ti, como especialista, algunas de las cuestiones que plateamos a los encuestados:
Una de ellas versaba sobre cuál era la principal preocupación del encuestado respecto a los drones. La mayoría, el 70,4% alegó que era la privacidad. ¿Cree que esta preocupación está justificada?
La privacidad es importante en cualquier ámbito. En el trabajo, en el uso del móvil, caminando por la calle o en tu casa. No creo que la privacidad se tenga que ver especialmente vulnerada por el uso periodístico de los drones, es decir, si alguien quiere vulnerar mi privacidad lo puede hacer usando una cámara oculta, un teleobjetivo, viendo mi móvil sin mi permiso o utilizando un dron. Pienso que el uso de estos artefactos no afectará a la privacidad de una manera considerable. Para algo existen las leyes.
En relación con el uso de drones por los medios de comunicación nos gustaría hacerle dos preguntas: la primera qué es lo que más le preocupa del uso de los drones por parte de los medios y la segunda, cuándo cree que la emisión de imágenes grabadas por un dron está justificada: siempre que no vulnere el art. 18 de la CE (derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen), independientemente de que lo vulnere si el fin está justificado o dependiendo únicamente del valor periodístico de las imágenes (su valor informativo, para entendernos).
Realmente lo que más me preocupa del uso de los drones por parte de los medios es el “no uso de los drones por parte de los medios”. Suena redundante pero lo que quiero decir es que las posibilidades que ofrecen estos aparatos son infinitas y los medios de comunicación aún están en pañales, en cuanto al uso de los drones se refiere.
 
En el uso de los RPAS intervienen dos factores, en cuanto a la emisión justificada de las imágenes. Primero, que sea legal su pilotaje. Y segundo, dependiendo del valor periodístico de las imágenes, es decir, de su valor informativo. Al igual que con el uso ‘normal’ de cámaras no podremos grabar, por ejemplo, a niños menores de edad en un parque, en ningún caso. Si lo hacemos, deberemos pixelar sus caras, tanto si grabamos con un dron como si grabamos con una cámara de mano.
 
DyP: Al igual que ocurrió con la aparición de la radio o de la televisión, ¿cree que los drones cambiarán la manera de hacer periodismo que ha habido hasta ahora?
 
Sí, estoy firmemente convencido que los drones cambiarán la forma de hacer periodismo. La miniaturización de la tecnología, basada en la construcción de los teléfonos inteligentes, ha permitido que estos pequeños vehículos nos hayan dado una nueva perspectiva a la hora de contar historias periodísticas. El abaratamiento de la tecnología dron ha posibilitado la realización de planos visuales impensables hasta hace muy poco tiempo. Algunos investigadores de Periodismo Dron, como Matt Waite, de la Universidad de Nebraska, auguran que los drones cambiarán nuestro mundo de la misma manera que lo hicieron los ordenadores portátiles o Internet.
 
Creo que en unos años los medios de comunicación tendrán sus propias secciones de Periodismo Dron, como ya ocurre en la cadena de televisión estadounidense CNN con CNN Air, de la misma manera que hoy tienen sus secciones de Fotografía y Vídeo, Nacional o Economía. Las posibilidades del Periodismo Dron en un mundo cada vez más audiovisual son infinitas.
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